Tres áreas de mejora de la educación (y 3): los padres

Los padres

Tampoco aquí su culpa es frontal. Ningún padre nace enseñado, e incluso la acusación más usual hoy, que los culpa de consentir demasiado a los chicos hasta el punto de maleducarlos y hacer de ellos unos irrespetuosos, tendría su explicación.

Lo inexcusable es la falta de dedicación, el desamparo, la dejadez. He visto niños llegando tarde “porque la mamá se ha dormido”; chavales que se tiran dos y tres horas en la escuela tras el fin de las clases, aburridos de hacer extraescolares; mochilas de excursión sin comida dentro, inscripciones que llegan con una semana de retraso, batas sin lavar y deberes sin hacer a edades donde el apoyo es indispensable. Y esas son anécdotas que no llegan al tuétano del problema. Hay profesores que tienen que pedir a los padres que jueguen cada día con su crío. Y he visto chavales llevar al cole cada dos o tres días -no exagero- un juguete distinto o unos cromos nuevos, pero que después, en casa, no tienen con quién jugar. No es por abrir otro tema, pero casi: la principal virtud del decrecimiento, el gran triunfo de trabajar más horas, pasa por poder dedicar más tiempo a los hijos.

Conclusiones

A lo que nos enfrentaremos en el futuro, me temo, es a un escenario de mediocridad. Los profesores no son héroes, o no pueden serlo cada día sin descanso; muchos padres andan ciegos y sin ninguna pista sobre dónde tienen el problema; los alumnos con necesidades especiales, o han pasado a ser un lastre por dejadez de la Administración o viven marginados en sus aulas; los adolescentes viven sin miedo a la repetición, que llega sólo en casos extremos; y ante los suspensos, o florece la indiferencia o baja la autoestima porque la superación de dificultades les llega por sorpresa a los quince años, demasiado tarde tanto para recuperar el conocimiento de base perdido como para afrontarlo emocionalmente.

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4 comentarios

  1. Sergi

     /  29 diciembre, 2011

    al leer lo de ‘la superación de dificultades les llega por sorpresa a los quince años’ me ha recordado una entrevista a Jack Horner, un famoso paleontólogo, que justo he leído hoy.
    “Cuando yo enseño, en la universidad, no les doy respuestas a mis alumnos, sino que hago preguntas que no tienen respuesta. Lo más importante que se puede enseñar es como pensar. Y eso no se suele hacer. Les damos información que ellos luego nos devuelven en los exámenes, pero no les enseñamos cómo resolver problemas”

    Más que el consumismo del dar cada día un juguete nuevo me preocupa el intentar evitar dificultades, intentar que ‘mi hijo no pase lo que yo tuve que pasar’.

    Redes tiene muy buenos programas dedicados a la educación, mírate la lista y en seguida verás muchos muy interesantes.

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  2. María José

     /  30 diciembre, 2011

    Me parecen muy acertadas tus reflexiones, fruto de la observación directa. Como educadora y madre, añadiré algunas cosillas:
    – respecto a los profesores, la mayoría hacen lo que pueden, con más o menos entusiasmo, según los casos. Están desbordados por las demandas de la Administración (demasiado papeleo y burocracia, que les quita tiempo para preparar clases), padres (cada vez más exigentes y algunos incluso queriendo saber más de enseñanza que los propios maestros), dirección…
    Fantan horas y faltan buenos cursos de reciclaje.
    – respecto a la integración, está muy bien en la teoría, pero falla en la práctica. Si la administración no ofrece más recursos, es un fracaso y se limita a retrasar unos años la entrada de los alumnos con necesidades educativas especiales a la educación especial. Han de conceder horas de profesores de apoyo para estos alumnos que no encuentran su sitio, han de ofrecer buena preparación a los maestros que tienen estos alumnos en clase.
    – respecto a los padres, falta conciliación en los trabajos. Muchos niños están a tope de extraescolares, por el sencillo motivo de que los padres se pasan muchas horas trabajando. No hace falta comprar muchos juguetes a los niños, pero sí es imprescindible que los padres jueguen con ellos, y vayan estableciendo vínculos desde pequeños, en la adolescencia se verán los resultados. No me creo esa frase tan socorrida de que “lo importante no es la cantidad de tiempo, sino la calidad” que muchos dicen para tranquilizar su conciencia. Un niño te explica las cosas cuando quiere y se le ocurre. Si en ese momento está la canguro o la abuela, ya te lo has perdido, mamá o papá.
    Y los padres deben educar (muchos no se acuerdan), para que los profes no se pasen los primeros minutos de sus clases intentando calmar o centrar la atención de sus alumnos.

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  3. Pau

     /  30 diciembre, 2011

    @Sergi

    Lo de las dificultades es muy complejo, pero creo que esencial para que el chaval sobreviva en un mundo de libertad. Porque a lo que tendemos como sociedad es a eso, a tener que sobrevivir como podamos.

    @MJ

    Es muy acertado lo de la calidad y la cantidad de tiempo. Me recuerda a una tira cómica de Forges donde los Reyes comentan que les ha llegado “Otra carta que pide que los padres estén más tiempo con ellos”. Y el otro contesta si “os acordáis de cuando solo pedían juguetes?”. Lo dice todo.

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  4. En muchas ocasiones, los padres que pasan menos tiempo con sus hijos, son los primeros en reclamar al maestro por el mal rendimiento/comportamiento de sus hijos, sin antes detenerse a reflexionar en lo que ellos están haciendo, la tarea de educar empieza en casa.

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