Tres áreas de mejora en educación (1): los profesores

Ayer terminó una etapa: tras un año y medio trabajando en una escuela de primaria, la abandono para dedicarme a otras historias, con lo que cierro una microetapa que ha incluido un curso de  seguimiento periodístico en la materia y se enmarca en toda una juventud acompañando niños como monitor. Me lo tomo como una oportunidad para dejar mi punto de vista sobre este apasionante mundo, no por ser un especialista en el campo, sino como observador. Habrá tres artículos, uno para el profesorado, otro para los padres y otro para el alumnado en situ

Los profesores

Es imposible generalizar y no quiero que se malinterprete este punto como un +1 a los injustos prejuicios que les atacan. Hay magníficos profesores que enseñan con pasión, que innovan en su metodología, que le echan horas a su trabajo, que se preocupan cuando el chaval funciona mal y que construye. Sucede que hoy no basta con estos héroes. No basta porque, en primer lugar, no llegan a todas las realidades que hoy se producen en una aula, convertida hoy en un laberíntico crisol de necesidades donde se juntan problemas emocionales de origen familiar, diferencias de capacidades y conocimiento brutales y un número cada vez mayor de chicos con trastornos de aprendizaje.

En esa selva, los métodos de ayer han fracasado casi por sistema, muchos alumnos quedan sin amparo cuando tienen dificultades y, a largo plazo, cuando los chavales llegan a cuarto, sexto, y secundaria, florecen lagunas de conocimiento inéditas hasta ahora: comprensión lectora por los suelos, tablas de multiplicar muy flojas, ortografía deficiente, etc.

Hay un margen para la mejora individuales que debe explorarse  con la evaluación a los docentes, pero sobre todo faltan profesores, especialmente en catalán, castellano, matemáticas e inglés, donde es urgente reforzar los grupos reducidos.

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2 comentarios

  1. Sergi

     /  23 diciembre, 2011

    En lo que llevo de Máster e Instituto te diría que me espanta el ‘ego’ que tiene este sector. Me ha impactado ver una cultura muy generalizada de “a mí nadie me dice lo que tengo que hacer” seguido de un desdén hacia la innovación en materia de educación. “con la educación por competencias los niños se dedican a jugar”.
    Este es un tema muy espinoso y que cada vez observo más debate.
    Lo que sobretodo observo es mucha resistencia al cambio, porque sugiere un esfuerzo y es más cómodo seguir con lo conocido. Muy poca receptividad a una cultura de feed-back y de autocrítica sobre lo que funciona y lo que no.

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  2. @Sergi

    Estoy contigo. Y creo que pasa en el otro sector que conozco, el periodismo. Hay mucho análisis sobre lo que funciona mal en el sector, mucho victimismo en los dos sectores, para mí, abiertamente en crisis, pero no se habla del verdadero motivo de la crisis: la falta de adaptación a los cambios. La escuela se ha adaptado con mucha dificultad a los cambios en la realidad de la infancia y la adolescencia, observo una falta de control enorme sobre los niños, mucha distancia entre lo que se les quiere hacer llegar, lo que el profesor quiere transmitir, y lo que después interiorizan los niños.

    Y ante eso se puede uno quejar… o actuar, pero es cierto que hay resistencia al cambio.

    Responder

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