Historias de transnacionales: las semillas de Monsanto (2)

¿Por qué entonces seguimos teniendo transgénicos? ¿Por qué Monsanto sigue teniendo poder?

Primeramente, porque su herbicida es el más extendido porque mata todas las malas hierbas, lo que ahorra trabajo al agricultor, que en el pasado tenía que ser más detallista en la limpieza del campo. Como este fabuloso veneno también aniquilaría las plantaciones que no estuvieran preparadas para él, resulta más cómodo invertir en semillas Monsanto, las únicas que le son resistentes. Por cierto, el herbicida en cuestión, el Roundup, supone el 30% de la facturación de Monsanto.

En segundo lugar, por un monopolio agresivo de sus productos. Monsanto  presionó para institucionalizar las patentes de las semillas, lo que consiguió en 1992, y actualmente prohibe a sus agricultores guardar sus semillas de año en año, lo que siempre había sido constumbre en el campo, o compartirlas o venderlas a otros profesionales, por lo que obliga a los campesinos a comprarlas año tras año a un precio, además, hinchado exponencialmente por el pago de derechos de uso.

¿Cómo lo consigue? Espiando a los agricultores, sea colándose en sus plantaciones, sea desde helicópteros, y, sobre todo, redactando leyes específicas para sus semillas. En Estados Unidos los granjeros no pueden recoger las semillas y guardarlas hasta el siguiente año, porque si les pillan haciéndolo, serán castigados como delincuentes. En la India, donde el precio de la semilla de algodón se multiplicó por mil (¡mil!) cada año se suicidan* miles de agricultores ahogados por las condiciones que les impone Monsanto ( y que retrata este comic) bebiéndose los pesticidas de la compañía.

Y digámoslo todo. Monsanto tiene un aparato propagandístico y judicial agresivo y poderosísimo. La empresa ha llegado a denunciar a empresas lecheras que se anunciaban como libres de los productos hormonados de Monsanto. Y también ha sido numerosas veces denunciada y condenada por publicidad engañosa: ha dicho, y la justicia demostró que mintiendo, que sus productos químicos eran biodegradables y no contaminantes.

Finalmente, por una cuestión de infiltración en el poder: la película adjunta  en el artículo anterior arriba demuestra los frecuentes intercambios que se producen entre esta empresa y el gobierno de los Estados Unidos, inventariados en el segundo punto de este escrito. Igualmente, Monsanto ha sido condenada en distintas ocasiones por haber sobornado a funcionarios de países  como la Índia o Indonesia.

En España, por su parte, Wikileaks ya evidenció una connivencia entre Estados Unidos y el Gobierno de Zapatero para imponer los transgénicos pese a la oposición de la Comisión -de hecho Marie-Monique Robin, especialista en la materia, investiga la relación entre cuatro de los miembros del gobierno socialista con la empresa- .

Ante todo ello, el puñado de adversarios a la compañía se reduce a la Unión Europea, donde sólo España cultiva transgénicos, los campesinos agrupados y los científicos y periodistas independientes.

El próximo jueves, las consecuencias sociales y para la salud de las semillas de Monsanto.

Imagen: Todos somos geek.

*Vale mucho la pena leer la historia de este enlace para calibrar las dimensiones del problema.

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2 comentarios

  1. La tiranía de Monsanto
  2. El cambio climático según los hijos de la Tierra « 100 problemas 101 soluciones

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