¿Cuánto hambre produce el libre mercado?

En teoría funciona casi todo. El comunismo y el crecepelo. La democracia y el doble pivote. La justicia y las dietas. Y Windows. Y sí, el libre comercio.

Las universidades -lo denunció Naomi Klein en su “La doctrina del Shock” y lo he comprobado en mis años de estudiante- andan repletas de profesores que predican las bondades del libre comercio. El libre mercado, ese sistema según el cual cada persona y cada país debe especializarse en la tarea que mejor se le dé en comparación al resto.

Si todo el mundo cumple esta premisa, reza la teoría, si los alemanes producen coches, los vietnamitas arroz, los americanos películas, los argentinos carne, los japoneses tecnología y los marfileños cacao, ninguno perderá el tiempo (ni dinero) en fabricar aquello en lo que no destaca y producirá más eficientemente su especialidad para venderlo a un mercado común. Resultados: se llevará un mayor beneficio cuando venda y comprará más variado y de mejor calidad que si hubiera dispersado sus atenciones en demasiadas producciones.

En teoría, no sólo funciona, sino que es un sistema perfecto para todos sus actores.

En teoría.

En la práctica, este intercambio no se llega a dar jamás, o por lo menos no con la mínima simetría que cabría esperar: unos pocos se benefician mucho y otros muchos son perjudicados. Eso es especialmente sangrante en lo que respecta a la alimentación.

Porque no es un problema, son varios:

  • La especialización de la que hablábamos termina produciendo dependencia, por lo que cuando un cultivo sufre un mal año, el país y sus ciudadanos pagan las consecuencias en forma de deuda.
  • Las grandes compañías, amparadas en la libertad, compran tierras en Sudamérica y África para cultivar alimentos que jamás se quedan en el terreno y que dejan de ser útiles para los cultivos tradicionales.
  • Los fondos de inversión compran las producciones a varios años vista (en la Bolsa de Chicago, referente en la materia, están compradas algunas producciones agrícolas hasta dentro de siete años!) para especular con ellas, con lo que suben sus precios.
  • Los mismos países que albergan a las empresas que se benefician de todo ello, Europa y Norteamérica, cierran sus mercados a las producciones de los campesinos del Sur.
  • En la mayoría de los países, la tierra no se reparte, se acumula, por lo que el campesinado apenas saca tajada de los beneficios. En Estados Unidos el 4% de la población posee la mitad de la tierra cultivable, y en Brasil, esa misma proporción es para un 1% de la población por la misma regla de tres que quienes más tierras tienen en Europa son la reina de Inglaterra y Nestlé.
Y de este estado de cosas, poca falta hace recordarlo, resultan el millar de millones de hambrientos que hay en el mundo. Por ello, cada miércoles intentaremos profundizar en todos los detalles de la verdadera y vergonzante crisis mundial.
Las posibles soluciones, como siempre, en los comentarios.
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13 comentarios

  1. Soluciones:

    La FAO ya ha advertido, como el Movimiento Vía Campesina, que la conservación de las pequeñas explotaciones agrarias es clave para detener el hambre en los países empobrecidos. Para cualquier habitante de Paraguay, Colombia o Gambia tiene poco sentido dedicar grandes explotaciones de tierra, a cultivar soja, café o cacao si es a costa de los espacios donde obtener el propio alimento.

    Por otro lado, las especulaciones con alimentos deberían tener algún tipo de límite ya que la ética no ha llegado a limitar la voracidad de capital. Pero ¿de quién sería la responsabilidad? ¿Cómo instaurar una ley o impuesto a esta nivel? ¿Debería ser considerado un delito enriquecerse a costa de haber conseguido duplicar el precio de alimentos del que dependen miles de millones de personas, como el trigo o el arroz?

    Y finalmente, teniendo los gobiernos de los países empobrecidos tantos problemas para imponer los intereses de sus ciudadanos -si es que siquiera intentan imponerlos- ante las empresas que les compran sus tierras para el propio beneficio, nos queda una opción pequeña pero significativa: Nuestra lista de la compra. ¿Qué poder tenemos más allá del que nos da nuestro consumo? Consulta en el buscador de http://www.fairtrade.org.uk/ qué empresas respetan la soberanía alimentaria y se rigen por las normas del comercio justo.

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  2. Germ Benet

     /  16 noviembre, 2011

    Varis punts de partida, al meu parer.

    1. “El capitalisme es crisi”. I queda perfectament reflectit en el teu escrit,

    2. La gran mentida del mercat global que s’autoregula. Fa uns anys, estava molt de moda la GLOBALITZACIÓ… es va aconseguir dels mercats, un empresari podia tenir mà d’obra barata allà on vulgues i transportar materies sense impostos…El “pensa globalment i actua localment”, va ser esborrat de l’ideari del poble rapidament per les multinacionals. El que ens recorda:

    3. “La terra per qui la treballa” i que planti el que vulgui, el veritable mercat del poble, regularà si al pagés l’interesa cultivar patates, pesols o llimones.

    Endavant amb el nou blog.

    Cast (google translate)

    Varios puntos de partida, en mi opinión.

    1. “El capitalismo se crisis”. Y queda perfectamente reflejado en tu escrito,

    2. La gran mentira del mercado global que se autorregula. Hace unos años, estaba muy de moda la GLOBALIZACIÓN … se consiguió los mercados, un empresario podía tener mano de obra barata donde quieras y transportar materias sin impuestos … El “piensa globalmente y actúa localmente”, fue borrado del ideario del pueblo rápidamente por las multinacionales. Lo que nos recuerda:

    3. “La tierra para quien la trabaja” y que haga lo que quiera, el verdadero mercado del pueblo, regulará si el agricultor le interesa cultivar patatas, guisantes o limones.

    Adelante con el nuevo blog.

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  3. Pero además, German, lo mismo pasa con el petróleo, el gas, los minerales, la madera, el agua… Tantísimos recursos vuelan cada día de países empobrecidos hacia los países ricos. Y no hay manera de ponerle freno. Es más, ¿cuantas veces los medios españoles han criminalizado las nacionalizaciones realizadas en Venezuela o Bolívia?

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  4. Germ Benet

     /  16 noviembre, 2011

    Pues eso tambien seria extendible a la Banca, cuantas transacciones se hacen al dia sin que se las grave con un impuesto… estamos al fin de la calle. El capitalismo destruye personas, alimenta mercados.

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  5. Ferran Durán Lerín

     /  16 noviembre, 2011

    No tinc temps de rebratre’t però no m’ha agradat massa el post, m’ha sembla un mica un panfleto poc rigurós.

    Només una dada, el món segueix cada dia treient a més gent de la pobresa. La teva visió m’ha sembla molt europeista i enfocada en la crisi que tenim ara.

    Els BRIC segueixen creient i països com la Xina, Brasil o l’Índia viuen cada dia millor. I molts països d’Àfrica també comencen a créixer.

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  6. xavi

     /  16 noviembre, 2011

    el pastís és el mateix per a tothom, a repartir.
    La pregunta clau: estem disposats a tenir MENYS perquè els més pringats puguin tenir MÉS? Heu sentit a parlar de la deseacceleració? El problema rau que el sistema capitalista únicament funciona quan el propi sistema no para mai de créixer… i qui paga? els països del Sud. És un peix que es mossega la cua.
    Quan hi ha beneficis, entre ells se’ls reparteixen; quan hi ha pèrdues… pagues tu i jo amb els impotsos.

    Cal reiniciar el sistema. La clau ja no és tan en el vot, sinó a qui compres.

    felicitats Pau.
    Xavibi 🙂

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  7. @Ferran

    Només una dada? Segons la FAO hi ha més gent que passa gana avui que fa 10 i 15 anys. Somàlia i Etiòpia no havien passat gana fins fa uns anys. Països que exporten aliments tenen grans bosses de persones que passen fam.

    A costa de què creix la Xina? Pregunta’ls-ho als seus treballadors del camp o de les fàbriques; pregunta’ls-ho als camperols brasilers, argentins o paraguaians que han vist com l’Estat venia les seves terres a les empreses de la soja que necessiten els xinesos.

    I Brasil no ha portat a terme polítiques redistributives? Brasil ha tret de la pobresa milions de persones gràcies a l’intervencionisme en educació i benestar social. I l’Índia ha enriquit més la classe mitjana, d’aquí la creació de riquesa, però segueix tenint bosses immenses de camperols que viuen en la misèria, per no parlar de les bosses de pobresa de les ciutats.

    Què hi ha de pamfletari? La gana te poc de casualitat i molt de política i de finances. Els preus dels aliments no són volàtils perquè sí, sinó perquè les empreses tenen les mans lliures per jugar-hi.

    Una abraçada

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  8. @Xavibi

    O la sobirania alimentària. La gana és un problema de repartició. No cal produir més, sinó repartir més. Igualtat, en primer lloc. I passa per respectar les voluntats I ELS RECURSOS dels països del Sud.

    Una abraçada

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  9. Lamentablement només un canvi drastic en aquest sistema canviaria la situació. Digues-li tercera guerra mundial, digues-li apocalipsis zombie. Hi ha males persones arreu i les males persones tenen el costum d’estar manant i tenir poder

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  10. És dramàtic que els aliments entrin a la voràgine de l’especulació. És dramàtic que a Wall Street s’adquereixin conreus per a posteriorment obtenir beneficis.

    Els mercats de futurs condemnen a milions de camperols a la subordinació absoluta i a la pobresa. Les empreses que especulen amb els aliments tenen nom i cognoms (Cargill, Continental, Louis Dreyfus, Bunge et Born, Toepfer, Socomex, ED&F Man, Unilever…) Solució?

    Com diu el Xavi: BOICOT a aquest tipus d’empreses. Amunt l’agricultura local i els productes de proximitat. Els diners són energia potencial. Fem amb aquesta energia un esquerda en el sistema.

    Responder
  11. @Albert

    I què fem davant les males persones? Lleis? Violència? Segrest? Democràcia?

    @Mike

    Molt bona la idea del boicot. Però què complicada: fixa’t quants supermercats ens envolten. Quants productes no podriem comprar. Hauriem de menjar tot el dia de sidreria, gairebé. Para’t a pensar d’on vénen els enciams, els tomàquets, el blat del pa, l’arròs, les taronges o els plàtans. Ni entro ja en els plastificats. Per què no ens fem d’alguna cooperativa? Compte que d’aquí també podrien sortir iniciatives com aquesta!

    La lluita comença a títol individual però ha de seguir, quan siguem prous, amb presió per posar límits a aquestes empreses.

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  12. Germ Benet

     /  17 noviembre, 2011

    Neu tard, a l’eixample ja existeixen actualment cooperative agricoles que funcionen a traves de l’Ateneu de Sagrada Familia, compra directa a l’agricultor, sense intermediaris. Publicitat d’aixó. 0.0 del mercado cada 20 del carrefour cada 20 minuts.

    Responder
  13. Si la llei no ens empara que fem?

    Segons Àmerica, tret

    Segons Nord Europa : dialeg

    Segons Sud Europa : sabotatge a petita escala

    Segons Asia : Kamikaze

    Opcions hi han moltes…

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